PESADILLA


 Hoy soñé con mil puertas,

salpicadas de ojos.

Me miraban cerradas, vacías,

con desprecio.

Oscuras escleróticas,

que me enjuiciaban mudas.

 

Al cruzar el pasaje

del inicio a la vida,

iba en pos del amor

desde el primer latido.

Buscaba ojos amables

en los que reflejarme,

un premio de sonrisas

al final del camino.

 

Deambulé entre el mal

como un pájaro herido.

Mil egos petulantes

me mostraban la espalda,

con símbolos de odio

como enseña execrable

ondeando en sus manos.

 

Pero todo trastorno tiene término.

El daño tiene fin,

jamás dura cien años,

Cae por su propio peso

entre los desperdicios de su oprobio
.

 

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