Tiene la risa fácil
y se muerde los labios para ocultar las quejas,
pero también acuden a sus ojos
lágrimas de impotencia
cuando la vida le niega algún regalo.
Se inventa identidades
para cambiar de nombre y de destino.
Puede ser madre, hija, adulta o un lactante,
mas sobre todo
la hermana más amante y entregada
que imaginarse pueda.
Y te cuenta sus cuitas, sus avances,
o te incluye en sus juegos venturosos.
Su mundo va a ser otro,
sus vivencias distintas,
no sé por dónde marchará su vida.
Yo no estaré.
Seré solo el olvido
de algo desintegrado en el pasado.
Pero ahora me invade su inocencia,
abriendo paso a paso su horizonte.

