HERIDAS
Esa sangre que brota de mi herida
mana de vez en cuando, no coagula,
es como un socavón en lo profundo,
es como el mal ultraje que perdura.
Muchas veces me digo que jamás se
marcharon,
que me hablan al oído para seguir ocultos.
Muchas veces me invento que me siguen los
pasos,
detrás de la cortina que me oculta su mundo.
Y desnudo mi alma y me entrelazo
con su recuerdo de raíz prendida,
y les pido que vuelen a mi lado,
que no apaguen su luz esclarecida.
Muchas veces encienden el rosicler del día
y otras tienden un manto sobre el sol que
alborea.
Y sueño que soñaba con la honda porfía
de que vuelvan a casa cual vuelve la
marea.




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