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21 de abril de 2014

LA LUZ


Me gustan las ventanas sin visillos
que conversan tranquilas con otros miradores.
La vida en su interior se duerme o despereza,
respira o se hunde en sueños de hazañas y aventuras.

Me gusta el corazón sin armaduras
que deja entrar el sol y se empapa de lluvia.
Aun siendo devastado por la helada nocturna,
irradia un resplandor que sana y reanima
a las almas enfermas.

Me gusta el arco iris, la luz de la mañana,
el brillo de unos ojos que se abren deslumbrados
a la vida diaria, y la imaginación iluminando al alba
un horizonte abierto a la esperanza.

Nos contiene y rodea la claridad ansiada.
La única negritud posible es la del alma,
la única soledad la de la flecha
que no encuentra diana.




EN LOS DÍAS SOMBRÍOS DE MI INFANCIA Se enredaban las coplas en la ropa tendida y se mezclaban gritos en lo alto del patio. ...