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6 de noviembre de 2013






EL TIEMPO

Inevitablemente,
ha ido aumentando el número
del encabezamiento de nuestro calendario.
Dejamos muy atrás la epopeya de Kubrik
y el relato de Verne que prometía la luna,
y atravesamos el fin del horizonte.

Ahora al mirar atrás
destella entre la niebla del pasado
algún suceso que aún nos estremece.
Su primera sonrisa,
una canción llenando un coliseo,
o un abrazo que tú no habías previsto.
Instantes que sin duda
no fueron sometidos al dictamen del tiempo.

Pero también rescatas del olvido,
como si fuera ayer u hoy lo sucedido,
la grieta que te parte en dos el alma
por un paso no dado,
por un te amo no dicho,
por una despedida indeseada
apenas al inicio del camino.

Y te preguntas qué es eso del tiempo,
si cuentas con los dedos de la mano
momentos trascendentes.
Quizá es que caminaste con los ojos cerrados
y ahora hay que transitar
con los pies despojados de proyectos
para que te deslumbre
el fulgor del presente.






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