LA BÚSQUEDA

Famélica,
mi alma,
te busca sin descanso
desde
la encina vieja
a los ojos tempranos
que
ciegan con su luz
cargada de esperanza.
El lugar de las cosas invisibles es el baúl donde guardamos lo ininteligible, lo recóndito: Sentimientos, deseos, dudas, momentos que pudieron ser y no fueron, instantes que no se ajustan a la lógica cotidiana. Aquello que solo puedes ver con los ojos del corazón.