19 de septiembre de 2019

Argumento para serie en 8 capítulos:

  1. El partido se derrumba. No tienen líder. De pronto aparece un chico muy guapo, lo ponen al frente del partido y, enfrentándose a casi todos dice NO es NO a Rajoy. En el partido lo crucifican, tiene que abandonar el Parlamento y se va por España de viaje para contar su programa.
  2. De pronto el chico guapo vuelve y "milagrosamente" gana las primarias del partido. Ya hay líder. Tan digno, tan de izquierdas, tan guapo. 
  3. A Rajoy no le va bien. Su partido está enfangado en la corrupción, la izquierda real plantea una moción de censura y pacta con el chico guapo. Y la moción de censura se gana. Del pacto que se ha hecho se cumplen pocas cosas, la mayoría se dejan para después de las elecciones. Y la izquierda real se lo cree.
  4. Y el chico guapo gana las elecciones. Bueno, casi las gana, porque le faltan más de cincuenta diputados para gobernar en solitario. Necesita apoyos. Y la izquierda real se siente encantada de intervenir en un futuro gobierno.
  5. Pero, ¡ay! todo ha cambiado. Porque al chico guapo no le gusta ya la gente de la izquierda real, dice que no son de fiar. Y es verdad, antes le habían apoyado gratis y ahora piden cosas, quieren participar en el gobierno. En fin, un desastre. Y el chico guapo dice que mejor otra vez elecciones.
  6. Y ahora el líder dice que tenemos que votar más claro porque en las otras elecciones no se entendía bien lo que queríamos. Y se le han olvidado muchas cosas por ejemplo que dijo NO a Rajoy, ahora dice que dijo que Sí.
  7. Pues eso. Votaremos no sé si más o menos claro, pero hay posibilidad de nuevos pactos. No con la izquierda real, claro, porque esa es muy peligrosa.  
  8. En el último capítulo son felices y comen perdices. Unos pocos.









6 de agosto de 2019

NO ME RESISTO A PONER ESTA MARAVILLOSA POESÍA DE GIL DE BIEDMA.


Contra Jaime Gil de Biedma


De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso, 
dejar atrás un sótano más negro 
que mi reputación -y ya es decir-, 
poner visillos blancos 
y tomar criada, 
renunciar a la vida de bohemio, 
si vienes luego tú, pelmazo, 
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes, 
zángano de colmena, inútil, cacaseno, 
con tus manos lavadas, 
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares 
últimos de la noche, los chulos, las floristas, 
las calles muertas de la madrugada 
y los ascensores de luz amarilla 
cuando llegas, borracho, 
y te paras a verte en el espejo 
la cara destruida, 
con ojos todavía violentos 
que no quieres cerrar. Y si te increpo, 
te ríes, me recuerdas el pasado 
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia. 
Que tu estilo casual y que tu desenfado 
resultan truculentos 
cuando se tienen más de treinta años, 
y que tu encantadora 
sonrisa de muchacho soñoliento 
-seguro de gustar- es un resto penoso, 
un intento patético. 
Mientras que tú me miras con tus ojos 
de verdadero huérfano, y me lloras 
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta! 
Y si yo no supiese, hace ya tiempo, 
que tú eres fuerte cuando yo soy débil 
y que eres débil cuando me enfurezco... 
De tus regresos guardo una impresión confusa 
de pánico, de pena y descontento, 
y la desesperanza 
y la impaciencia y el resentimiento 
de volver a sufrir, otra vez más, 
la humillación imperdonable 
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama, 
como quien va al infierno 
para dorm
ir contigo. 
Muriendo a cada paso de impotencia, 
tropezando con muebles 
a tientas, cruzaremos el piso 
torpemente abrazados, vacilando 
de alcohol y de sollozos reprimidos. 
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos, 
y la más innoble 
que es amarse a sí mismo!
 

10 de abril de 2019


              
EL RELÁMPAGO DE LA REVELACIÓN






          Quizá son las plantas y las aves las que han encontrado la verdad, las que viven el "relámpago de la revelación", como llama Herman Hess a la experiencia mística. Ese no razonar, no juzgar, no calcular, solo experimentar, es lo más parecido al éxtasis.

           En esa soledad no hay pasado ni futuro, sino presente. El tiempo, esa losa pesada que nos separa de la realidad, se ha refugiado en otro universo, en un mundo creado por el pensamiento, por los miedos, por la nostalgia y la espera. Un mundo que ha creado el bien y el mal, la codicia y la generosidad, dioses y diablos, la vida y la muerte. Todos esos opuestos que maniatan al hombre en un estrecho cubículo. Un mundo fantasmal, sin duda, habitado por espectros y totalmente prescindible. Y aunque ese mundo viva en mi interior, esta mañana de primavera quiero darle la espalda.
     


              Huele a salvia, a romero, a tomillo. Inspiro, expiro. Lentamente. 

   

              Y mis pupilas se tiñen de mil colores. Y me doy cuenta de que también yo soy prescindible. Y dejo atrás  mi nombre, mi ADN, mi anécdota.
                 

              Y en el púrpura de una humilde amapola, soy eterna.