11 de agosto de 2018


OTRA VIDA 



¿Habrá una nueva vida
 donde ajustar las cuentas al destino?
¿El amor que te tuve
despertará otra vez al conocerte?
¿Volverá aquel temblor
 que multiplica un roce involuntario,
y llega hasta el confín del universo,
dejando al alma herida de nostalgia?
Son preguntas que me hago,
 desnuda y sin relojes,
ya sin prisa y sin pausa,
sin tan siquiera estrellas que iluminen
 las cada vez más largas madrugadas.
La vida ha modelado con cincel riguroso
los perfiles de tu rostro y el mío,
quizá por eso ahora podemos,
hombro a hombro, cruzarnos por la calle
y sentirnos ajenos.
Así, desde el principio, transitamos los siglos.
Lo afirmo sin temor a equivocarme
porque verte es siempre un recordarte
y alguien me habla de ti como si fueras mío
cuando nunca lo has sido.
Y al alejarte, amigo, en cualquier existencia,
mis lágrimas mantienen
 el gusto de otras lágrimas antiguas.