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16 de febrero de 2013

LA CATEDRAL DE JACA





            Cuentan que los peregrinos del Camino de Santiago entraban en Jaca por los Pyr-Eneos, que significa Montes Encendidos. Platón dice que el nombre deriva de la gran combustión provocada en las montañas por la caída de pavesas del carro de Faetón o carro solar. Bajo estos montes estaría la morada del Hades - dios de los infiernos - y la de Pluto - dios de las riquezas. Este último, apiadado por el incendio, regó metales y piedras preciosas sobre las llamas. El fuego devastador lleva a un renacimiento o transmutación que culmina para el iniciado con la llegada a Santiago.

              Hasta 1947 había en Jaca una procesión que reunía a los endemoniados de la zona. Su patrona, Santa Orosia, fue martirizada y descuartizada por los musulmanes. En la catedral está su cuerpo y su cabeza en una ermita de Yebra. En España estuvo muy extendida la macabra afición de desmembrar los cuerpos de los santos y repartir sus restos por nuestra geografía. Sin ir más lejos, en época muy reciente, el brazo de Santa Teresa era utilizado como amuleto por un dictador de cuyo nombre no quiero acordarme -  parafraseo al genio. Volviendo a la procesión de Jaca, los poseídos por el diablo, en su mayoría mujeres - ¡cómo no! -, iban detrás de la urna que portaba las reliquias de Santa Orosia, con los dedos atados con cordeles. Atacadas por fuertes convulsiones, las enfermas intentaban romper las ataduras de sus dedos. Si alguna lo lograba antes de entrar en la iglesia, se interpretaba que la santa había echado a los demonios de aquel cuerpo.

             La primera vez que visito Jaca me ataca una náusea al entrar en su catedral. Salgo de allí con una fuerte jaqueca, que desaparece de forma milagrosa nada más abandonar el templo. Al cabo de unos años vuelvo y me ocurre lo mismo. No puedo ver la iglesia por dentro. Con gran disgusto por mi parte, porque me encanta el románico. ¿Qué he olvidado? ¿Algo que ocurrió allí? Me asalta la idea inquietante de haber sido una de aquellas pobres endemoniadas. Extrañamente Jaca y jaqueca parecen provenir de idéntica raíz. 

                 Lo más probable es que yo no lograra desatarme los dedos.