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13 de febrero de 2013


OLVIDOS

El Consejero baja de su fastuoso deportivo. Exultante. Es un gran día, van a bautizar a su nieto. Saluda al cura, que lo espera cortés en la puerta de la iglesia, y luego al anciano. Dos besos al aire, que no a las mejillas. Después se aleja, dándonos la espalda. Nos olvida. Están llegando egregios invitados y debe saludarles. Sonrisa condescendiente, traje impecable, corbata de seda, hombros caídos y pelo de nieve. El viejo lo observa abstraído. Lo tuvo sentado en sus rodillas, le salpicó el traje con un vómito de leche y lo despertó a media noche con sus llantos infantiles. Qué precioso, parece un ángel, decían entonces las mujeres al verlo.
           -¿Quién es ese señor? – la voz quebrada del anciano, agotada por el tiempo.
            -Es tu hijo – le contesto mientras lo sujeto por el brazo.
            -Ah.
Sin asombro. Ya no lo conoce. La niebla de su mente ha sepultado para siempre sus recuerdos.


EN LOS DÍAS SOMBRÍOS DE MI INFANCIA Se enredaban las coplas en la ropa tendida y se mezclaban gritos en lo alto del patio. ...