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29 de noviembre de 2015

LA JUSTICIA



Tengo sed de justicia, lo confieso.
¿Cómo saciarla si nadie la despacha?
He corrido las tiendas de mi barrio
y no hay respuesta cuando la requiero.
Venden sentencias, laudos, galardones,
indultos, cambalaches y algún trueque,
incluso proporcionan amnistías,
pero siempre me observan recelosos
cuando oso pronunciar, casi en susurro,
el vocablo justicia.
¿Se ha agotado el concepto?
¿Está obsoleto?
¿Se impartió acaso sin contrapartida?
Creo que se ha esfumado entre los labios
de los que gustan de otorgar limosnas,
ropas usadas, quizá algunas monedas
y suelen asistir con entusiasmo
a los rastrillos de damas de abolengo.




EN LOS DÍAS SOMBRÍOS DE MI INFANCIA Se enredaban las coplas en la ropa tendida y se mezclaban gritos en lo alto del patio. ...