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4 de abril de 2015


EL LUGAR DE LAS COSAS INVISIBLES

    
        Desde que se fue para siempre de nuestro lado pasé muchas noches soñando con ella. La veía tan hermosa como cuando vivía, me contaba historias, me preguntaba por familiares y amigos, me decía que estaba bien – aunque no precisara dónde – o compartíamos ambas extrañas aventuras. El despertar era duro porque yo siempre terminaba creyendo que su vuelta era real. Luego, poco a poco, los sueños se fueron espaciando, siendo sustituidos por la torturante sensación de que su rostro comenzaba a borrarse de mi memoria.

            Por eso aquella noche, al verla, me dije que esta vez no me dejaría engañar. La nostalgia por ella había elaborado en mi mente una nueva alucinación onírica. Estaba preciosa, su belleza y juventud se habían intensificado a pesar de los años transcurridos. Sonreía feliz y cuando repetí tozudamente que aquello era un sueño, ella afirmó con suavidad: “No es un sueño, mamá, no es un sueño”.

        La acompañaba una pareja, hombre y mujer desconocidos, que corroboró lo que ella decía. Tanto insistieron los tres que al final me convencieron. Me sentía tan feliz. ¡Esta vez era real! ¡Por fin había vuelto! Su ausencia había sido larga y dolorosa, pero su presencia sanaba cualquier herida. Mientras me mostraban un círculo perfecto en medio del azul del cielo, alguien dijo: “El lugar de las cosas invisibles”, y como a través de un gigantesco telescopio contemplé un valle apacible brillantemente iluminado.

      Desperté justo en ese momento. ¡Qué estúpida había sido, yo tenía razón! También en esta ocasión la había soñado y lloré con amargura como si hubiera vuelto a perderla. Aún no había amanecido y me sobresaltó la llamada de mi teléfono móvil. Me avisaban de que mi madre, que sufría un ligero resfriado hacía días, había empeorado gravemente durante la noche.

Falleció esa misma tarde. 

Al cabo de un par de semanas inauguré este blog como homenaje a ellas,  mi hija y mi madre, utilizando el nombre de "El lugar de las cosas invisibles".

             

29 de marzo de 2015


MATILDE CONESA IN MEMORIAM



Hace unos años mi querida, mi admirada Matilde Conesa tuvo a bien participar en la grabación de Mujer del Sombrero con Flor, radioteatro premiado con el Margarita Xirgu. Ni siquiera se lo pensó, era así de generosa. Las personas geniales siempre lo son. Nunca sabrá lo agradecida, lo honrada que me sentí por que colaborara de forma absolutamente desinteresada en esta grabación que se hizo en la Casa de la Radio, creo que en el año 2005, realzando con su voz y su talento mis pobres letras. Gracias, Matilde, amiga del alma, maestra.

Quiero como homenaje y recuerdo a su persona dejar este enlace.


http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SENLANU/mp3/0/9/1347947337990.mp3

EL ESPEJO Me llevé el espejo de la abuela porque allí descubrí mis pechos expectantes ante el anuncio de la primavera. Dent...