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10 de enero de 2015

DE PELÍCULA


Yo no sé si es verdad lo que me muestran
o me paso la vida viendo cine.
Películas de acción en las que siempre gana
un hombre blanco y bien alimentado.

Los malos son oscuros, violentos,
comidos de piojos,
insensibles al frío y a la muerte.
Ejércitos de andrajos
que hollan nuestras hermosas avenidas
y adoran a algún dios poco fiable.

Los buenos, sin embargo, matan presto,
a pesar suyo, con delicadeza,
como manda su dios, igual de santo y blanco,
y sólo invaden y arrollan al contrario
para favorecerle y auxiliarle.

¿Quién filma la película
que pasa ante mis ojos?  
¿Quién es el aburrido guionista
que se plagia a sí mismo
y repite la historia?

Sólo cambia los nombres, los ropajes,
pelucas empolvadas o cortes a cepillo,
calesas, diligencias o naves espaciales,
flechas, dagas, obuses o bombas incendiarias,
pero el rumbo es idéntico e igual su desenlace.

¿No hay nadie en este mundo que se atreva

a cambiar la tediosa cartelera?

EL ESPEJO Me llevé el espejo de la abuela porque allí descubrí mis pechos expectantes ante el anuncio de la primavera. Dent...