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30 de junio de 2014





EL MIRLO BLANCO







El mirlo blanco apareció una tarde en el jardín,
absorto,
admirado al trasluz de su propio plumaje.

En un revoloteo alborozado,

se fundió con la luz del ocaso.




Abúlicos, hundidos en su negra indiferencia,

desmenuzando lombrices y orugas,

quedaron sus hermanos.

Los oscuros.









EL ESPEJO Me llevé el espejo de la abuela porque allí descubrí mis pechos expectantes ante el anuncio de la primavera. Dent...