Entradas

Mostrando entradas de mayo 4, 2014
Imagen
EL CAOBA
El recuerdo indeleble suele ser inquietante, desarmónico, como tú, mendicante innominado de mi lejana infancia. Paseabas tu imagen de soledad suicida calle arriba y abajo, o te ocultabas en un portal sombrío, cercado por miradas suspicaces.
Apártate, cuidado, no te cruces con él. La miseria resulta amenazante.
Arrastrabas contigo todo tu patrimonio: un saco apolillado por el hambre de siglos, una botella amable para ayudar al sueño y un can despeluchado que respondía al nombre de Colega, un reconocimiento para el único amigo al que no amedrentabas.
Apártate, cuidado, no te cruces con él. La miseria puede ser contagiosa.
Algunos te llamaban El Caoba porque tu oficio fue el de carpintero cuando a nadie asustabas. Una noche lidiaste al Minotauro de tus desvaríos y sucumbiste debajo de las ruedas de un camión de reparto. Sólo Colega acompañó con lúgubres aullidos tu solitaria marcha al cementerio.
Yo respiré tranquila. A partir de aquel día ya no volví a cruzarme con el hombre del saco.